Cómo cultivar Tomate arbustivo
Solanum centrale
El tomate del desierto es un pequeño arbusto espinoso australiano que produce frutos del tamaño de una canica con un intenso sabor acaramelado muy apreciado en la cocina bush-food. Plántelo en el lugar más cálido y soleado, en suelo perfectamente drenado y pobre en nutrientes. Riegue para establecerlo y luego déjelo solo. En climas sin heladas es perenne; en otros, cultívelo en maceta y llévelo al interior antes de la primera helada.
Ciclo anual
Cuidados esenciales
No necesita abono regular. Aplique una ligera dosis de fertilizante para plantas nativas bajo en fósforo en primavera solo si el crecimiento es escaso.
Vigilar
- Araña roja en condiciones secas
- Pulgones en brotes nuevos
- Mosca de la fruta en climas cálidos
Requisitos de cuidado
Luz
Pleno sol, calor máximo
Requiere sol directo e intenso todo el día. En climas templados, sitúe junto a una pared orientada al sur para maximizar el calor. Cualquier sombra reduce significativamente la fructificación.
Riego
Muy bajo; tolerante a la sequía una vez establecido
Riegue regularmente las primeras semanas tras la plantación. Una vez establecido, riegue solo en períodos secos prolongados; el exceso de riego provoca podredumbre de raíces.
Fertilización
Evitar abonos ricos en fósforo; normalmente no necesita
Está adaptado a suelos desérticos infértiles. El abono rico favorece el follaje en detrimento del fruto. Si el crecimiento es muy escaso, use fertilizante nativo bajo en fósforo solo en primavera.
Poda
Mínima; limpiar madera muerta a finales de invierno
Retire los tallos muertos o dañados a finales de invierno antes de que comience el nuevo crecimiento. Evite cortar madera viva.
Espaciado
80-100 cm de separación
Deje al menos 80-100 cm entre plantas. Una buena circulación de aire ayuda a prevenir problemas fúngicos en condiciones húmedas fuera de su área nativa.
Soporte
No necesario
El tomate del desierto es un arbusto bajo y autosuficiente. No requiere tutores ni soportes.