Cómo cultivar Árnica
Arnica montana
La árnica es una perenne alpina hermosa pero exigente que prospera solo cuando se satisfacen sus necesidades específicas. Los requisitos innegociables son suelo ácido (pH 5–6,5), drenaje rápido y baja fertilidad. No tolera los suelos ricos, húmedos y neutros típicos de los jardines. Cultivar en cama elevada o rocalla con sustrato ácido y gravoso. No abonar. Retirar flores marchitas para estimular el rebrote. Dividir los montículos cada 2–3 años.
Ciclo anual
Cuidados esenciales
No abonar. La árnica es nativa de prados alpinos pobres en nutrientes — el fertilizante fomenta el crecimiento vegetativo exuberante a expensas de las flores y puede matar la planta.
Vigilar
- Babosas y caracoles (especialmente en brotes jóvenes)
- Pudrición de raíces en suelo mal drenado
- Oídio en veranos secos
Plantas compañeras
Brezo, Tomillo silvestre, Fresa alpina
Seguridad para mascotas
Requisitos de cuidado
Luz
Pleno sol
Necesita pleno sol. Nativa de prados alpinos abiertos; no florece bien en sombra.
Riego
Bajo; drenaje perfecto esencial — nunca encharcado
Regar con moderación. La árnica odia el suelo encharcado. El drenaje excelente es el requisito más importante.
Fertilización
Ninguno — suelo pobre en nutrientes es esencial
Nunca fertilizar. La árnica está adaptada a prados alpinos pobres; cualquier fertilidad añadida debilita la planta.
Poda
Eliminar flores marchitas; cortar en otoño
Retire las flores marchitas para estimular una segunda floración. Cortar todo al nivel del suelo en otoño.
Espaciado
30–45 cm de distancia
Espaciar 35 cm en rocallas o camas elevadas.
Espaciado y plantación
| Separación entre plantas | 35 cm |
| Separación entre filas | 45 cm |
| Altura en madurez | 60 cm |
| Envergadura en madurez | 30 cm |